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Celebrar el crecimiento y comprender la cultura: reflexiones del Secretario General sobre su segundo año en el cargo.

Posted on: August 2, 2017 11:26 AM
El secretario general de la Comunión Anglicana, el Dr. Josiah Idowu-Fearon, se dirige a los miembros del CCA en Lusaka.
Photo Credit: ACNS

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“… Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.”
(Efesios 3)

La oración de San Pablo por los cristianos de Éfeso es también mi oración por la familia de la Comunión Anglicana al cumplirse el segundo aniversario de mi nombramiento como Secretario General. Pablo se encontraba encarcelado al escribir estas palabras. Por la gracia de Dios, disfrutamos de libertad para viajar con relativa facilidad a casi cualquier país del mundo.

Nuestra familia global

Una de mis responsabilidades es "impulsar la distintiva contribución de las Iglesias Anglicanas en todo el mundo en su testimonio del amor reconciliador de Dios en Cristo". Con este fin, poder viajar a tantas partes de la Comunión supone un especial gozo. En verdad, mi cargo va adquiriendo cada vez más funciones de embajador.

Desde que asumí el cargo he aceptado invitaciones para participar en sínodos, servicios, consagraciones y reuniones en 25 países, desde Barbados hasta Zambia. Me siento alentado por el vigor y la variedad del anglicanismo en todas partes, y doy gracias por la hospitalidad con la que he sido recibido. He visto personalmente cómo las iglesias actúan con espíritu sinodal. Es un proceso fascinante y emocionante, y algo sobre lo que otras iglesias pueden aprender. Un hecho destacado que he observado en algunos lugares de África y del Sudeste Asiático ha sido que los Primados han decidido renunciar a los conflictos doctrinales para poder concentrarse en la necesidad de aliviar la pobreza y cuestionar la mala gestión, la corrupción, la ignorancia y el extremismo islámico. Mi deseo es visitar las 39 provincias para escuchar y aprender de cada una de ellas y para compartir lo que he descubierto en otros lugares.

Dedico gran parte de mi tiempo a la Oficina de la Comunión Anglicana, situada en el oeste de Londres, y una de mis responsabilidades es liderar la Secretaría. A principios de este año se nombró a David White Director de Operaciones para ayudarme en mis funciones. También cuento con un sólido equipo de directores y de personal, entre los que se incluyen los miembros de la Alianza Anglicana que se encuentran en Londres.

El cambio es un hecho inevitable para toda organización. Durante el último año he visto cómo el Reverendo Canónigo Phil Groves y la Reverenda Canóniga Flora Winfield dejaban sus puestos en el Proyecto Indaba y en las Naciones Unidas, respectivamente. Ambos desempeñaron sus funciones con gran distinción y les echamos de menos. Nuestro Director de Finanzas y Administración, Tim Trimble, pasará muy pronto a ocupar un nuevo puesto, y mi asistente personal, Christine Codner, se jubilará tras 34 años de servicio. Damos gracias a Dios por la fraternidad evangélica mantenida con todos ellos y pedimos que Les bendiga en el futuro.

Crecimiento de la Comunión

Al escribir estas líneas me estoy preparando para uno de los puntos culminantes de mi mandato. Dentro de poco viajaré a Jartum para asistir al servicio que conmemora la inauguración de una nueva provincia: Sudán. Es una nación donde los cristianos son minoría. He podido reunirme con ministros federales de Sudán que son miembros de la mayoría musulmana y que reconocen a los cristianos como creyentes con los que están dispuestos a trabajar. Cuando los anglicanos cambian su enfoque al islam se produce un diálogo interreligioso más sano. Me siento optimista ante las posibilidades que se presentan ante nosotros.

Chile presenta la oportunidad de que se cree otra nueva provincia como resultado de la evangelización, de la plantación de iglesias y del crecimiento. Espero con ilusión visitar las tres diócesis propuestas más adelante, durante el año en curso.

Nuestro llamado principal es proclamar a Jesús y Su misión en todo el mundo, y he visto varios ejemplos de nuevas actividades de alcance y divulgación. En los Estados Unidos de América, por ejemplo, el Presidente Obispo Michael Curry participó en Dallas en una conferencia para promover nuevas formas de evangelización; se están plantando iglesias en nuevos vecindarios incluso antes de que se muden allí los nuevos residentes; en el sudeste asiático se están plantando iglesias como respuesta a las necesidades existentes; en Kenia, el Primado ha dejado claro que no le interesa una iglesia dividida, sino concentrarse en el desarrollo de las zonas rurales y urbanas, y en un acercamiento a los vecinos musulmanes.

De cara al futuro

Las tensiones entre los miembros de una familia (y esto incluye a las familias de iglesias) son parte de la condición humana, y sin duda es algo que experimentaron las iglesias del Nuevo Testamento. Aunque fue, y es, algo que hay que lamentar, somos personas de esperanza en la resurrección y no debemos dejar que esto nos abata. Cuando se mantienen opiniones divergentes con igualdad de convicción es cuando somos llamados especialmente a amarnos los unos a los otros. Esta unidad será nuestro testimonio "para que el mundo crea".

Como obispo y arzobispo de Nigeria estaba llamado a ser un constructor de puentes entre cristianos y musulmanes, y solía promover el entendimiento y respeto entre facciones previamente en guerra. Fue esa experiencia la que me indujo a solicitar el puesto de Secretario General en la Comunión Anglicana, donde reconocemos la necesidad de construir una cultura de respeto y entendimiento mutuo.

El ministerio personal del Arzobispo de Canterbury es un ejemplo de paciencia y de humildad. Dios ha utilizado este ministerio para propiciar la reconciliación entre provincias que estaban en desacuerdo con el resto de la Comunión. Creo que el Arzobispo demuestra lo que significa ser misericordioso. Valoro profundamente las conversaciones que periódicamente mantengo con él desde mi llegada a la Secretaría.

La próxima fase de mi trabajo como Secretario General será promover a lo largo y ancho de la Comunión el entendimiento entre las diferentes culturas en las que están arraigadas las iglesias miembro. No deberíamos esperar que las otras partes de la Comunión sean exactamente como nosotros si su cultura y su historia son diferentes a las nuestras. Quiero que la comunión llegue a comprenderse mejor a sí misma. Muchas veces las convicciones más profundas que tenemos sobre la eclesiastidad y la autoridad (incluyendo la de los obispos y arzobispos) están más influidas por la cultura local que por Cristo.

Para algunos será doloroso retirar la afirmación de que ellos y sólo ellos son la iglesia, con la implicación de que los demás no lo son. Pero no podemos permitirnos decir "no te necesito" porque esto nos arrebataría la oportunidad de dar y recibir las bendiciones que nos debemos unos a otros.

En nuestra familia anglicana, sea cual sea la parte de la Comunión de la que procedamos, nos convertimos en miembros de la Iglesia al aceptar a Jesús como nuestro Salvador personal y al ser bautizados. Por lo tanto, incluso aunque pequemos, seguimos siendo miembros de la Iglesia. Del mismo modo, no podemos dejar de reconocer a los otros como Iglesia porque desaprobemos su comportamiento. En el análisis final, es Dios quien distingue entre los fieles y los infieles. A nosotros nos corresponde amarnos los unos a los otros y dejar el juicio al Todopoderoso.

En la tradición anglicana no existe espacio para la dictadura: las decisiones deben tomarse de manera reconocida y constitucional. El obispo es un siervo, un maestro, un guía y protector de las personas. El teólogo Richard Hooker identificaba tres fuentes de autoridad: la Escritura, la Tradición y la Razón, en donde la Escritura tiene lo que podríamos considerar el voto decisivo. Este análisis podría ser la manera de salir del atolladero, en el que parece que los cristianos han adoptado irrevocables posturas enfrentadas.

Mi recomendación más firme es que desde la Oficina de la Comunión Anglicana facilitemos una serie de visitas intra e interprovinciales, de modo que los anglicanos nos conozcamos y aprendamos los unos de los otros, participemos y nos respaldemos mutuamente en la misión, y asistamos a los sínodos de los demás como observadores. Podríamos invitar a los visitantes a que se dirijan a los hermanos y hermanas de la provincia visitada. El resultado sería la comprensión recíproca, especialmente cuando veamos cómo se ejerce la autoridad.

La Reunión de Primados y la Conferencia de Lambeth

El Arzobispo de Canterbury ha convocado una Reunión de Primados para octubre de 2017 y la Conferencia de Lambeth en 2020. La Oficina de la Comunión Anglicana proporcionará el soporte administrativo necesario.

A petición de los primados se creó un Grupo de Trabajo de Primados para ayudar a la Comunión a caminar juntos a pesar de las diferencias, y este grupo ya ha mejorado nuestra apertura hacia los demás, especialmente en lo relativo al tema de la autoridad. Los obispos, el clero y los miembros laicos del grupo han reconocido que la Comunión Anglicana es muy diversa en términos de cultura, eclesiología y políticas, y regresarán a sus provincias como embajadores con una amplia visión de esta diversidad.

El Grupo de Diseño de (la Conferencia de) Lambeth 2020 cuenta con miembros de cada una de las regiones de la Comunión. Mi deseo es que ellos corrijan cualquier información errónea sobre el proceso, desmontando el mito de que es “occidente” quien fija la agenda y las prioridades para después lanzarlas al resto de la comunión. También pueden producirse encuentros regionales entre los primados y el Arzobispo de Canterbury para que éstos puedan aportar ideas al Grupo de Diseño. Yo ya anticipo una maravillosa y significativa Conferencia de Lambeth dentro de tres años.

Será nuestra primera Conferencia de Lambeth en doce años. Una ocasión histórica. Los obispos representarán en ella a sus iglesias locales, aportando tanto sus buenas noticias como las cuestiones difíciles. Durante la duración de la Conferencia estarán sustentados por las oraciones de todo el mundo. Se reunirán para discernir lo que el Señor dice a su pueblo, mediante el estudio de la Palabra, y en una espera y compartir conjuntos. La Conferencia conlleva una elevada autoridad moral. No es legalmente vinculante para las provincias porque éstas son autónomas. Pero cuando la Conferencia se expresa a través de una resolución formal, todo el mundo cristiano, no solo la Comunión Anglicana, debería escuchar. En una resolución de la Conferencia de Lambeth es la parte anglicana de la Iglesia universal quien habla.

El Consejo Consultivo Anglicano (CCA)

Nuestro próximo Consejo Consultivo Anglicano tendrá lugar en 2019. La composición del CCA es diferente, ya que cuenta con la representación de los laicos, del clero y de los obispos. Los otros Instrumentos de la Comunión también están representados. Cuenta, además, con una constitución. EL CCA tiene una enorme autoridad y, al igual que la Conferencia de Lambeth, sus resoluciones conllevan peso moral. Tiene que existir espacio para que estas resoluciones se discutan a nivel diocesano, en vez de que queden sujetas al filtro provincial. La forma en la que los obispos, el clero y los laicos vean las resoluciones del CCA puede resultar en acciones a nivel de grupos de base. Me gustaría iniciar una nueva reflexión sobre el peso moral de las resoluciones del CCA 16 y de aquellas que emanen de la Conferencia de Lambeth.

Desarrollo

Mi vision es remodelar nuestra Comunión. Tenernos que cambiar en términos de representación, de participación y de misión. Preveo una Comunión en la que:

  • crezcamos espiritualmente además de numéricamente;
  • exista un creciente reconocimiento de nuestras diferencias culturales;
  • se respete la diversidad;
  • estemos orgullosos de ser anglicanos.

Tengo el privilegio de servir a la Comunión desde mi posición de Secretario General, y estoy entusiasmado por ver lo que Dios hará durante mi tercer año en este cargo.

“… Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu.” 


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